Identificar el brote, ¿y ahora qué hacer?

El invierno es una época difícil para los que sufren Dermatitis Atópica.

“Winter is coming” dice una de las famosas familias de la célebre serie Juego de Tronos…  Y con él, la atopia. La época de invierno es una etapa difícil para aquellos que sufren de Dermatitis Atópica. El frío, la menor humedad ambiental, la ropa gruesa o el ambiente seco por la calefacción son enemigos públicos de la atopia. Por ello, es de especial interés, en esta época del año en el que las consultas empiezan a llenarse con picores y eccemas saber identificar el brote y saber responder ante él.

Identificar el brote

Como ya se ha comentado en otros apartados de este blog, la Dermatitis Atópica es un trastorno cutáneo crónico caracterizado por picor e inflamación de la piel, que aparece en forma de brotes. De la misma definición podemos extraer que se trata de una situación con tendencia a durar muchos años (“crónico”). También vemos que habrá épocas en que estaremos mejor y otras peor (“aparece en brotes”) y que la causa es un estado de inflamación subyacente (“picor e inflamación de la piel”).

Los primeros síntomas que preceden a estos brotes suelen ser la xerosis – o sequedad de la piel – seguidos del picor, la rojez y en casos más severos la exudación o secreciones de la piel. En aquellos con meses de vida lo veremos inicialmente en mejillas y caras externas de los brazos y piernas. También es habitual que los más pequeños presenten irritación alrededor de los labios, mentón y cuello o el pulgar en aquellos que lo succionen, consecuencia del chupeteo o de sus propias babas. La zona del pañal merece también mención, pues la orina, las heces y el ambiente oclusivo del pañal pueden dar lugar a una dermatitis del pañal que en ocasiones será consecuencia de una Dermatitis Atópica, aunque en otras será simplemente secundario a la irritación de la zona, o a otros procesos que necesitaran de atención por parte del médico.

En los niños un poco más mayores y en adultos, los primeros brotes los encontraremos en las zonas de flexión como es la flexura de los codos, detrás de las rodillas o el cuello, aunque también podemos verlo en cara u otras regiones. Cuanto mayor sea el niño, lo habitual es encontrar que las rojeces se han ido sustituyendo por una piel más gruesa, que pica y es rasposa al tacto (piel liquenificada).

¿Y ahora qué hacer? Antes de nada…

Antes de nada, incluso antes de que aparezca ese picor que nos avisa del inicio del brote, es importante remarcar que el paciente con Dermatitis Atópica siempre debe hacer uso de las cremas hidratantes y emolientes corporales. No debemos esperar al brote para tenerlas junto al jabón de ducha, el cepillo de dientes o el peine. En el baño de un paciente con atopia, la crema tiene que ser un elemento más del paisaje, pues ésta es la piedra angular de todo tratamiento activo o de mantenimiento de un paciente con atopia.

El uso de crema a diario tras la ducha ha demostrado disminuir a la mitad la incidencia de la Dermatitis Atópica en neonatos y puede ser el único tratamiento que necesite un paciente que padezca una forma leve. Además, su uso junto al de corticoides tópicos permite disminuir la dosis de estos últimos.

Los niños deben aprender a hacer uso a diario de ella. Aunque no existen recomendaciones claras de cuantas veces debemos aplicarnos las cremas hidratantes, sí que en las diferentes guías se recomienda mínimo una aplicación al día, siendo tras la ducha o el baño el mejor momento. Hoy en día encontramos formatos más pequeños que pueden transportarse en nuestras bolsas de deporte en el caso de realizar actividad física, por lo que no existe excusa alguna para no usarlos. Uno puede llegar a agobiarse buscando el mejor producto para su piel o para la de su hijo en un momento con tanta oferta. Dejadme que hagamos un repaso muy básico de algunos de los productos más habituales que podemos encontrar en las etiquetas de las cremas y preparados para la Dermatitis Atópica.

Por un lado, tenemos aquellos agentes que van a ayudarnos en la función de barrera, generando una capa externa a la piel que frenará la evaporación del agua y evitará que las sustancias externas la dañen y empeoren el brote. Ejemplos de ellos serían las vaselinas y parafinas entre otros aceites minerales. Un buen momento de empleo de estos es, por ejemplo, antes de actividades en la piscina.

Por otro lado, encontramos sustancias hidratantes que actuarán reparando directamente la piel, ayudándola a conservar la cantidad de agua necesaria. Algunos ejemplos son la glicerina y la diglicerina, el sorbitol, la urea, el ácido hialurónico o las ceramidas (introducidas más recientemente en el mercado).

Muchos de los nuevos productos farmacéuticos para Dermatitis Atópica incorporan elementos barrera y elementos hidratantes ayudándonos en un solo producto a la reparación completa de la piel.

¿Y ahora qué hacer? Los corticoides

Los corticoides tópicos suelen ser el malo de la película para muchos padres de niños y en adultos con Dermatitis Atópica. Nada más lejos de ello, los corticoides son los buenos de la historia, los que van a hacer desaparecer el picor, la rojez y harán que pasemos el día sin pensar en rascarnos allí o allá. Son el Han Solo que acompaña a Luke Skywalker en su lucha contra el lado oscuro, que aparecen cuando la crema no es suficiente para mantener a raya la inflamación.

Ante todo brote con atopia, los objetivos van a ser dos: 1) Disminuir la inflamación y 2) Reparar la barrera.  Ya hemos comentado que las cremas hidratantes hacen frente a la reparación de la barrera. Ahora hablemos de los corticoides, que se encargarán de disminuir la inflamación de la piel.

Cuando la piel está roja, pica, supura o en aquella liquenificada, si viajamos en su interior, bajo lo que nuestro ojo puede ver, veríamos un descontrol de substancias proinflamatorias (como las citoquinas) junto a la presencia de células inflamatorias (como los eosinofilos o los linfocitos). Los corticoides tópicos van a conseguir parar a todos ellos, restaurando la normalidad tras el desestructurado muro de piel que tienen los pacientes con atopia. Existen muchos corticoides y la elección de uno o de otro va a depender de factores como el tipo y la severidad del brote, el lugar del brote, las preferencias del paciente y la experiencia del médico. Una forma de clasificar los corticoides es según su potencia. En base a la clasificación americana podemos encontrar 7 grupos de potencia, siendo los Clase VII los más potentes y los clase I los de menor potencia. Los menos potentes dan lugar a muy pocos efectos secundarios, pero tardarán más en hacer efecto y en algunos casos serán insuficientes, mientras que los superpotentes son muy eficaces en parar el brote pronto a costa de mayores efectos secundarios.

Los principales efectos secundarios de los corticoides son la atrofia cutánea, acne, telangiectasias y estrías.

Los dermatólogos valoramos mucho su eficacia, y aunque existen pequeñas diferencias de elección entre nosotros, coincidimos en su uso para controlar el brote de atopia. No existe una pauta estándar y las dosis y cantidad de aplicaciones dependerá, como hemos dicho de diferentes factores. Sin embargo, me gustaría desaconsejar las pautas muy cortas (de 3 y 5 días),  que en muchas ocasiones son fruto de los propios pacientes y que derivan de no consultar con su médico. Hay que tener presente que, aunque no lo veamos, cuando la piel está sin lesiones, bajo ella aún sigue habiendo aquellas substancias y células inflamatorias y si no seguimos unos pocos días más con corticoides, volverán a producir un brote. Mi consejo es que aquel paciente que tenga muchos brotes seguidos acuda a su médico para que se le gestione una pauta adecuada y que confíe en ella.

¿Y ahora qué hacer? No todo son cremas y corticoides

Finalmente me gustaría comentar que existen otros tratamientos tanto orales como en cremas para la Dermatitis Atópica, sin embargo, todos ellos se encuentran en segunda línea de tratamiento y deben ser supervisados por el equipo médico.

Y ahora sí, para acabar, os dejo con una cita de Ralph W. Emerson que me parece adecuada para la ocasión:

“La confianza en sí mismo es el primer secreto del éxito”

 

MAT-21032

Dr. Oriol Corral-Magaña
Médico especialista en dermatología
Hospital Universitari Son Espases. Palma de Mallorca

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