marcha atopica

Dermatitis atópica asociada a otras enfermedades y alergias

La Dermatitis Atópica a menudo es la primera manifestación de lo que se conoce como “marcha atópica”.

La Dermatitis Atópica es una enfermedad crónica y recurrente que se caracteriza por un intenso picor y zonas de piel roja y seca (eccema). Es más común durante la infancia, aunque puede presentarse a cualquier edad e incluso debutar durante la vida adulta. Ocurre por una alteración en la estructura de la piel que pierde su función de barrera y deja pasar algunas sustancias “extrañas” del medio ambiente.

El sistema inmune, que de manera natural vigila y nos protege de las agresiones del medio externo, tiene la capacidad de reconocer estas sustancias extrañas ( antígenos ) como son los pólenes, ácaros del polvo o epitelios  de animales y formar unas proteínas que viajan por la sangre (anticuerpos) para intentar defendernos (sensibilización) en futuras ocasiones. Al encontrarse nuevamente con esta sustancia extraña, los anticuerpos sensibilizados pueden reaccionar dando paso a los síntomas de la alergia. Los pacientes con Dermatitis Atópica al tener eccemas presentan un aumento de la permeabilidad de la piel, favoreciendo el contacto con el medio externo, teniendo así más riesgo de sensibilizarse y desarrollar alergias.

La Dermatitis Atópica a menudo es la primera manifestación de lo que se conoce como “marcha atópica” y que es un continuo en el que a lo largo de los años se van desarrollando distintas enfermedades alérgicas. Aunque estas tienden a resolverse en algunos individuos con el paso de los años, en otras personas persisten y pueden afectar de manera importante a su calidad de vida. Veamos algunas de las enfermedades alérgicas que se asocian con mayor frecuencia a la Dermatitis Atópica.

-Asma y rinitis: La relación causa-efecto entre la Dermatitis Atópica y el desarrollo de asma es aún motivo de controversia, aunque se piensa que la sensibilización a través de la piel puede favorecer el desarrollo de enfermedades alérgicas al ocurrir durante etapas precoces de la infancia. Se ha demostrado que las personas que nacen con un déficit de filagrina tienen más riesgo de desarrollar Dermatitis Atópica y asma.

-Conjuntivitis: Se manifiesta con picor ocular, sensación de quemazón, lagrimeo y secreción. Es una enfermedad crónica que ocurre más frecuentemente en personas con antecedentes de Dermatitis Atópica, que viven en climas cálidos y secos.

-Las alergias alimentarias: Han aumentado a lo largo de los últimos años, afectando entre un 6-8% de la población infantil. Al nacer la pared intestinal es más permeable a determinados alimentos, pudiendo aumentar la sensibilidad a ellos. La ingesta de leche materna contiene elementos que disminuyen esta permeabilidad y por tanto la sensibilización. La Organización Mundial de la Salud recomienda la lactancia materna al menos durante 6 meses. Estudios recientes recomiendan una introducción precoz de alimentos potencialmente alergénicos, como el huevo, lo que reduciría el riesgo de desarrollo de una alergia alimentaria en el futuro. De momento no existe cura para estas alergias alimentarias y el tratamiento se basa en evitar el alimento desencadenante, valorando cuidadosamente los ingredientes en los envases de productos elaborados y tratando las manifestaciones clínicas tras la ingesta del alimento en cuestión, con antihistamínicos, corticoides o adrenalina según la gravedad del cuadro. Opciones para intentar una desensibilización frente a un alimento en concreto incluyen la inmunoterapia oral y la inmunoterapia epicutánea. Afortunadamente las alergias al huevo y a la leche de vaca se resuelven antes de los 9 años de edad en la mayoría de los pacientes, en cambio la alergia a los frutos secos y pescados es menos probable que desaparezca espontáneamente.

Además de estas enfermedades alérgicas, los pacientes con Dermatitis Atópica también tienen eccema en otras localizaciones especiales con mayor frecuencia que en el resto de la población. Algunos ejemplos son:

Eccema de manos: Típicamente afecta el dorso de las manos, es más común en adultos con antecedente de Dermatitis Atópica, aunque no tengan eccemas en otras localizaciones habituales (pliegues). Es mucho más frecuente en personas cuyos trabajos exigen contacto con productos químicos o lavado frecuente de manos.

Eccema de párpados: Es frecuente y puede ser la única manifestación de la Dermatitis Atópica.

Queilitis o eccema de labios: Se caracteriza por sequedad, descamación y fisura de los labios.

Además, la Dermatitis Atópica se asocia con:

Un mayor riesgo de infecciones: La alteración de la función de barrera normal de la piel hace que esta sea más susceptible a la infección por bacterias y virus. En los niños con Dermatitis Atópica es más frecuente ver infecciones bacterianas como el impétigo en donde se forma una costra de color amarillo como la miel y que requiere tratamiento con antibiótico. También son más frecuentes las formas más extensas de infección por herpes simple, lo que se conoce como eccema herpeticum y por supuesto una de las consultas más frecuentes en dermatología pediátrica…los moluscos contagiosos y las verrugas víricas, sobre todo en los niños atópicos que acuden a piscinas.

La Dermatitis Atópica también se ha relacionado con el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), ansiedad, depresión y alteraciones del sueño, disminuyendo la calidad de vida y el rendimiento escolar. Por este motivo es necesario educar al paciente en técnicas de relajación, cuidado de la piel con uso de emolientes, y reconocimiento de un brote (empeoramiento de los eccemas), para iniciar precozmente el tratamiento adecuado y prevenir algunas de estas complicaciones.

 

MAT-20173

Dra. Aniza Giacaman
Médico especialista en dermatología
Hospital Universitari Son Espases. Palma de Mallorca

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