Tratamientos sistémicos para la Dermatitis Atópica

Es muy importante utilizar estos medicamentos de la manera que el dermatólogo lo indica.

En artículos anteriores se ha descrito que la base de tratamiento para cualquier paciente con Dermatitis Atópica son la cremas hidratantes o emolientes. Además, también se ha comentado que, en el caso de brotes leves, los tratamientos de elección son los corticoides tópicos, así como los inhibidores tópicos de la calcineurina (tacrolimus y pimecrolimus).

No obstante, hay pacientes en los que, debido a la gravedad o la extensión de su enfermedad, estos tratamientos no les son suficiente. En estos casos, lo aconsejable es mantener una buena terapia tópica de base y añadir un fármaco vía oral o sistémico.

Existen múltiples tratamientos sistémicos para la Dermatitis Atópica. Los más conocidos probablemente, sean los corticoides orales. Éstos son fármacos ampliamente utilizados por su gran eficacia en el tratamiento de los brotes agudos. De hecho, ésta (los brotes de la enfermedad) sería la única indicación que tendrían en la Dermatitis Atópica. Es importante tener en cuenta que, aunque nos sean de mucha utilidad su uso a largo plazo puede acarrear efectos secundarios, por lo que intentaremos limitar su uso siempre siguiendo las recomendaciones del dermatólogo.

Por otro lado, existen otros tratamientos que se agrupan bajo el término de inmunosupresores clásicos. Éstos son la ciclosporina, el metotrexato, la azatioprina y el micofenolato mofetilo.

El único fármaco inmunosupresor clásico aprobado en Europa para el tratamiento de la Dermatitis Atópica es la ciclosporina. Se trata de un medicamento muy eficaz y con un inicio de acción (tiempo que pasa entre que se empieza a tomar y que se ven resultados) muy rápido (1-2 semanas), aunque no exento de efectos secundarios, motivo por el cual se suele utilizar durante períodos no muy largos de tiempo (1-2 años). Por norma general, y si el paciente y su estado de salud lo permiten, éste será el fármaco de primera elección en pacientes que requieran medicación por vía oral.

Su principal efecto secundario es a nivel renal (riñones), por lo que el médico irá realizando analíticas periódicas para controlarlo. Además, es muy recomendable que el paciente se controle la tensión arterial una o dos veces a la semana, ya que su elevación podría ser un signo inicial de este efecto secundario.

Los otros medicamentos (metotrexato, azatioprina y micofenolato) no están aprobados formalmente para el tratamiento de esta enfermedad, pero clásicamente se han utilizado y han demostrado su eficacia. En general son fármacos con un inicio de acción más lento (pueden tardar entre 8 y 12 semanas) que la ciclosporina, pero su acción persiste más tiempo una vez retirado el fármaco. Su uso también requiere de controles analíticos periódicos por parte de su médico, el cual hará un seguimiento de distintos parámetros.

Es muy importante utilizar estos medicamentos de la manera que el dermatólogo lo indica, pues su mal uso puede conllevar importantes efectos indeseables.

Los antihistamínicos, aunque se utilizan de manera habitual en estos pacientes, no suelen ser útiles para aliviar el picor, pues en esta enfermedad este síntoma está provocado por otras sustancias distintas a la histamina.

Aunque no son pocos los medicamentos sistémicos de los que disponemos para esta enfermedad, en muchas ocasiones estos no son suficientes para determinados pacientes. Actualmente se están desarrollando algunos fármacos biológicos que han demostrado una gran eficacia en el tratamiento de la Dermatitis Atópica con muy pocos efectos secundarios.

Por lo tanto, nos encontramos en un momento muy importante para estos pacientes, que ven en estos nuevos fármacos una posible solución a sus problemas de picor y eccema diarios.

 

MAT-3087

 

Dr. Ignasi Figueras
Médico especialista en dermatología
Hospital Universitari de Bellvitge. Palma de Mallorca

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